Apostolado sanitario

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La actividad sanitaria responde muy bien a nuestra vocación religiosa. Representa en la Iglesia la vida de Cristo, curando y atendiendo a los enfermos y desvalidos. Ofrece una excelente ocasión para practicar las obras de misericordia, viendo a Jesús en la persona de los miembros más dolientes de la humanidad.
Este apostolado concuerda con nuestra devoción mariana, ya que la participación de la Virgen Inmaculada en el dolor redentor de su Hijo, debe servirnos para iluminar el cotidiano sufrimiento de los hombres.
La actividad sanitaria es óptima ocasión  para realizar con  nuestros enfermos y ancianos un valioso apostolado. Por ello las Hermanas procuran:

  • animarles con el ejemplo de su caridad, paciencia y demás virtudes,
  • escucharles en sus dificultades y problemas, tratando de confortarlos,
  • ayudarles a que vivan, según su fe y creencias, esos momentos de su vida,
  • preparar a la recepción de los Sacramentos a quienes lo deseen.

En el ejercicio del apostolado sanitario cuidamos de respetar la dignidad y libertad de las personas que reciben nuestra ayuda, pues Cristo, en todo momento, trató a sus semejantes como hermanos e hijos de Dios.